Objetivo educativo

¡CAMBIA!

El lema de este curso nos invita a cambiar. El cartel expresa esa idea de cambio a través de los siguientes elementos:

La forma circular indica ese cambio continuo que se da a lo largo del curso. No se trata de cambiar porque sí o de una sucesión de acontecimientos. El cambio que se propone tiene una unidad, esa unidad la expresa la línea que va a lo largo del borde y que quiere simbolizar el Espíritu que nos acompaña y guía. El lema aparece escrito a modo de reflejo en el centro. Esto nos transmite la idea de que cambiar supone mirar desde otro punto de vista, tener otra perspectiva.

Los elementos maristas que aparecen en el cartel (Champagnat, Hermitage, logo marista y anagrama de María) indican cómo todo lo que hacemos en el curso lo vivimos desde el carisma marista.

Las figuras de papiroflexia nos van señalando momentos importantes a lo largo del curso: el comienzo del curso, Adviento y Navidad, Cuaresma y Pascua, solidaridad, mes de mayo, San Marcelino y fi nal de curso.

¡Cambia!, ¿Qué tengo que cambiar? El cambio es algo natural en la vida. Cambia, el tiempo, la historia, la naturaleza y la vida. Todo en la vida está en continua evolución.

Entonces, ¿por qué cambiar? No se trata de una moda, sino de mejorar, desarrollarnos. A veces el cambio supone una crisis que nos hace sufrir, pero también es una oportunidad de mejorar, de reorientar la vida.

¿Qué cambia? La persona cambia en su aspecto físico, pero también cambia su forma de pensar y de sentir, su percepción del mundo que le rodea. Las decisiones que toman cambian el rumbo de las personas. ¿Hacia dónde quiero orientar mi vida?

La humanidad también está en un cambio continuo con sus luces y sombras. A lo largo de la historia ha habido personas que con sus avances científicos y tecnológicos han contribuido a un mundo mejor. Otros han luchado, incluso dando su vida, por conseguir que se respeten los derechos humanos. ¿Cómo puedo contribuir al cambio de nuestro mundo?

La Biblia nos habla también de cambios. Dios cambia la vida de las personas dándoles un proyecto. Cambió la vida de Abrahán, de Moisés, de los profetas. El cambio que nos ofrece Jesús afecta a nuestro ser como personas y lo llamamos conversión. Jesús llama a los apóstoles, cura a los ciegos, se acerca a los pecadores… El encuentro con Jesús cambia la vida.

La Iglesia también nos propone cambiar. El papa Francisco invita a todos los cristianos a cambiar, a convertirse. Una auténtica fe —que nunca es cómoda e individualista— siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra. (EG 183) Un cambio que nace siempre del encuentro con Dios. Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. (EG 2)

San Marcelino también experimentó en su vidamomentos de cambio, desde su vocación como sacerdote a las difi cultades que tuvo que superar al fundar los Hermanos Maristas. Su confianza en Dios le ayudó a superar todos los cambios. Hoy también los maristas estamos llamados a una conversión personal e institucional que nos ayude a responder a las necesidades de los niños y jóvenes de hoy.